Grecia-España: similares en paro y clima político, diferentes en deuda y dureza de los recortes

Categoría: INTERNACIONALES |

syriza y podemosGrecia afronta este fin de semana una cita electoral clave para su futuro dentro de la Unión Europea y como miembro de pleno derecho de la moneda única. Las elecciones generales anticipadas que se celebran este 25 de enero apuntan hacia unos comicios marcados por una fuerte polarización, el fortalecimiento de partidos alternativos como Syriza y la posible irrelevancia de algunas formaciones hasta ahora hegemónicas en el país, como los socialdemócratas del PASOK (el partido del antiguo expresidente Yorgos Papandreu).

En esencia, y como ya ocurriera en la anterior cita electoral griega, los ciudadanos helenos están llamados a decidir entre dos grandes opciones políticas, ambas prácticamente antagónicas: La continuista —encabezada por el actual presidente Andonis Samaras y su partido, Nueva Democracia—, que apuesta por mantenerse en una “senda reformista” de acuerdo con los socios europeos y con el cumplimiento de los compromisos adquiridos con éstos como prioridad.

Por otro lado, la opción rupturista la personifica Alexis Tsipras, el líder de la formación Syriza, nétamente de izquierdas, contraria a la austeridad impuesta por la Troika y a favor de emprender una negociación “dura” con las autoridades europeas con el fin de renegociar las condiciones de la deuda griega e, incluso, una hipotética reestructuración de la misma. De cómo discurrieran estas negociaciones impuestas de forma unilateral dependerá el futuro inminente de Grecia, que incluso podría acabar optando por salirse de la moneda única.

El desenlace de las elecciones griegas tendrá por ello una transcendencia especial más allá de sus fronteras. Y es que no solo será relevante por confirmar si, como indican las encuestas, Syriza podría llegar al poder, con todas las consecuencias para el conjunto de la zona euro. También tendrá una lectura propia en el caso de España. Y es que las similitudes entre el auge de Syriza y el de Podemos (formaciones que en repetidas ocasiones han mostrado su sintonía) hacen que el resultado en Grecia pueda servir como una suerte de anticipo electoral de lo que está por venir en España.

Pero más allá de las circunstancias políticas del momento Grecia y España son dos países que comparten similitudes respecto al conjunto de la Unión Europea, si bien cada una presenta diferencias económicas, culturales y sociales también destacadas que invitan a no transponer las circunstancias de un país sobre el otro.

Dos países golpeados por la crisis

España, uno de los grandes países de la UE; Grecia, de los medianos. Las diferencias entre Grecia y España empiezan desde las propias dimensiones de cada estado. El país heleno tiene una población registrada de 10,9 millones de habitantes (según Eurostat), lo que le sitúa en el grupo de los medianos. En el caso español, sin embargo, la población censada actualmente supera los 46,5 millones de habitantes, lo que supone que sea el quinto país más poblado de la UE y el cuarto de la zona euro.

Una población estancada y otra decreciente. Las proyecciones demográficas para España y Grecia, aunque ambas negativas, muestran dos realidades sustancialmente distintas. Por un lado está España, que según los demógrafos registrará un práctico estancamiento en su población durante los próximos 65 años: Para el año 2080 los cálculos estiman que serán unos 47,5 millones los españoles censados. Peor escenario se espera para Grecia, que según estas mismas proyecciones perdería cerca de una cuarta parte de su población: 7,6 millones de habitantes para 2080.

Dos países de mayoría cristiana. Tanto Grecia como España son países con una amplia mayoría de población que se autodenomina de religión cristiana. Hasta ahí las semejanzas. Y es que los griegos son en un porcentaje abrumador fieles al rito ortodoxo (el 98%), que a nivel del estado goza de una condición de privilegio. En España, por su parte, el 94% de los ciudadanos se consideran católicos romanos, y esta creencia goza de una especial protección por parte de la Administración.

Un aborto por plazos vs aborto por supuestos. Desde julio de 2010, España goza de una legislación referente al aborto basada en los plazos: En esencia, se contempla una despenalización completa hasta las 14 semanas de gestación. La ley griega, sin embargo, se basa en un sistema de plazos y supuestos, en la medida que solo es legal el aborto durante las primeras 12 semanas de embarazo y bajo estas razones: Para salvar la vida de la madre, para evitar daños físicos o psíquicos a la misma, en el caso de que el embarazo sea producto de una violación o de incesto, en el caso de que el feto sufra daños severos o por causas económicas y sociales. La normativa helena es relativamente similar a la reforma planteada en España por el ya dimitido ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, y que finalmente no verá la luz. Dentro de un análisis cuantitativo, y de acuerdo con los datos oficiales publicados por la ONU, la tasa de abortos entre las españolas se sitúa en 11,7 por cada mil mujeres de entre 15 y 44 años, mientras que en Grecia la tasa se reduce a 7,2 por cada millar.

Casi el doble de deuda pública. Uno de los indicadores económicos que más distinguen la situación española y la griega es el de la deuda soberana. En España el endeudamiento público al inicio de la crisis era el más bajo de entre las principales economías de la zona euro (en el entorno del 40% del PIB). Pero desde entonces ha crecido de forma imparable hasta rozar el 100% del PIB debido a seis años de déficits públicos ocasionados por el aumento de gastos como el paro y los intereses de la deuda, los rescates a la banca y la caída de la recaudación. Por su parte, Grecia ya comenzó la crisis financiera internacional como un Estado sobreendeudado, y los desequilibrios ocasionados durante la crisis del euro elevaron los niveles por encima del 170% del PIB. Estos porcentajes, muy por encima de lo que los economistas consideran máximos a partir de los cuales se compromete el crecimiento económico, han conllevado la emergencia de un debate en Atenas sobre la conveniencia o no de reestructurar la deuda soberana griega.

Rescate nacional y rescate financiero. Tanto Grecia como España, afectadas por la crisis del euro, se han visto forzadas a solicitar sendos rescates a las instituciones europeas. Pese a que en ambos casos se requirió del auxilio financiero de los socios comunitarios, las diferencias son sustanciales: En el caso griego, el rescate fue al Estado griego en su conjunto, lo que supuso una mayor condicionalidad por parte de la Troika y una intervención directa de las autoridades europeas en las decisiones de los respectivos gobiernos desde 2010. En el caso de España, por contra, el rescate se circunscribió al sector financiero. Trajo consigo también una severa condicionalidad macroeconómica (recortes de gasto, reducción del déficit, reformas laborales…), si bien con una presencia menor de los hombres de negro y un relativo mayor campo de acción para el Gobierno.

Mayores tijeretazos en Grecia. Tanto en España como en Grecia se han impuesto ajustes presupuestarios y recortes de gasto público con la intención de reducir el déficit y garantizar el cobro de la deuda por parte de los acreedores. El alcance de los mism0s, sin embargo, es considerablemente mayor en el caso griego. Como muestra un ejemplo en el gasto sanitario: Entre 2009 y 2012 el coste sanitario anual por persona en Grecia ha pasado de los 2.104 euros hasta los 1.611 euros (un desplome del 23%). En este mismo periodo, en España ha pasado de los 2.172 euros hasta los 2.043 euros (una caída del 6%). Es decir, que el tijeretazo en Grecia ha sido hasta cuatro veces mayor que en España.

El PIB griego, desplomado. Casi una cuarta parte. Ese es el desplome registrado en el PIB griego desde el inicio de la crisis. Solo en los años 2011 y 2012 la economía de Grecia registró sendas caídas del -8,9% y del -6,6%. Un descenso que se ha visualizado en un incremento sin precedentes del desempleo, en una fuga de capitales y en una fuerte conflictividad en las calles del país. También descensos en el producto interior bruto ha registrado España, si bien con un alcance incomparable: La caída acumulada desde 2010 no supera el 4% en total. Tras seis años consecutivos en recesión, Grecia registró sus primeras tasas de crecimiento a mediados de 2014.

Los dos líderes del paro en la UE. Tras el estallido de la burbuja inmobiliaria, a mediados de 2007, España comenzó a liderar la destrucción de empleo en Europa, situándose ya en el cuarto trimestre de 2010 en el 20,11%, y alcanzando su máximo en el primer trimestre de 2013, con un 26,94% de la población activa desempleada. En el caso de Grecia, por su parte, la evolución del desempleo fue más tardía (comenzó a dispararse en 2010, tras el rescate), si bien ha ocasionado un daño aún mayor en su mercado laboral. La caída del PIB y los recortes de gasto público han supuesto un desplome del empleo, lo que ha llevado al mercado laboral heleno a superar el 27% de tasa de paro. Durante 2014 ambos países han registrado modestas mejoras y recuperaciones de la actividad, y actualmente España registra una tasa de paro del 23,7%, según la última EPA, mientras que la de Grecia alcanza el 25,8%, según datos de Eurostat.

Casi diez puntos más de pobreza. El desempleo y los recortes han supuesto un incremento de la desigualdad y el riesgo de pobreza en ambos países. Sin embargo, las cifras muestran que la situación en Grecia es considerablemente más desfavorable. Mientras en España la tasa de población en riesgo de exclusión supera el 27%, en Grecia se sitúa por encima del 35,7%. Más de un tercio de su población al borde de la pobreza, tal como indican las estadísticas de Eurostat.

España cree más en el I+D+i. Una de las vías clave para asegurar un crecimiento económico a futuro es la inversión, el desarrollo y la innovación (I+D+i). A pesar de que de acuerdo a las cifras de Eurostat, España, con un gasto anual equivalente al 1,24% del PIB, se mantiene lejos de la media europea (2,02%), sí que supera en más de 45 puntos porcentuales a Grecia, que apenas destina un 0,78% de su PIB en I+D+i.

Protestas, manifestaciones y alternativas políticas. Los recortes y la imposición de políticas de ajuste impopulares llevaron a que millones de ciudadanos griegos y españoles salieran a la calle a protestar. En España, las manifestaciones dieron como resultado movimientos ciudadanos contra el sistema como el 15-M y las llamadas mareas, que han acabado germinando en una formación como Podemos, que podría ganar las próximas elecciones según los últimos sondeos. En Grecia, por su parte, la crisis económica ha causado una crisis política en la que la atomización y la polarización de las fuerzas marcan la situación: El espectro político se ha ensanchado en el país heleno, con la emergencia de formaciones de extrema izquierda e incluso con el auge de partidos como Amanecer Dorado, de ideología ultraderechista y xenófoba. Pero la situación política griega está especialmente condicionada por Syriza. La coalición liderada por Alexis Tsipras podría hacerse este fin de semana con el Gobierno, lo que podría ser un anticipo de lo que podría ocurrir, o no, en España.

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