El ébola, más mortal cuanto más joven es el paciente

Categoría: SALUD |

ebolaEn términos abolutos, el ébola ha afectado a menos niños que adultos (en marzo de este año se calculaba que el virus había infectado a 4.000 menores de 16 años, frente a los 24.666 casos totales) pero, la tasa de mortalidad es mucho mayor en los pequeños que en los mayores. No obstante, esto no quiere decir que el ébola no se haya cebado -como así ha sido- con los niños: según datos de UNICEF, uno de cada cinco infectados por el virus es un niño.

Los datos se recogen de una investigación publicada en el New England Journal of Medicine, en la que un grupo internacional de científicos, liderado por el Imperial College de Londres ha analizado la incidencia del virus del ébola en los niños de Sierra Leona, Liberia y Guinea, y la ha comparado con la de los adultos.

Tras estudiar los datos, han llegado a la conclusión de que el ébola se comporta de forma diferente en los menores que en los adultos, y dentro del primer grupo, también hay distinciones entre los niños de menos de cinco años y los que ya han pasado esa edad.

La conclusión más destacable es que el ébola mata prácticamente a todo niño infectado que no ha llegado a cumplir su primer año de vida: la mortalidad para este grupo es del 90%. Para los menores de cinco años, también se mantiene altísima: han muerto el 80% de los contagiados que no alcanzaban esta edad. Sin embargo, el porcentaje de mortalidad baja bastante en el grupo de niños de 10 a 15 años, situándose en el 52%. Para los adultos de entre 16 y 44 años, la mortalidad es del 65%.

No obstante, Luis Encinas, experto en ébola de Médicos Sin Fronteras (MSF), explica a este periódico que “la epidemia no ha acabado, y por lo tanto, no se pueden sacar conclusiones y dar cifras cerradas, sino que habría que hablar de tendencias”. En cualquier caso, sostiene que el dato de que quienes más posibilidades tienen de morir por ébola son los menores de cinco años, “es algo que no sorprende en absoluto”.

“Son uno de los grupos más vulnerables”, explica Encinas, que sólo sitúa por delante a las mujeres embarazadas. “Los niños son mucho más frágiles porque su sistema inmune no está completamente desarrollado”, señala en conversación con EL MUNDO Blanca Carazo, responsable de programas de cooperación de UNICEF Comité Español, quien explica que, en general, los menores de cinco años son más vulnerables, no sólo al ébola, sino a todas las enfermedades: malaria, cólera, neumonía, diarra…

“El ser humano va desarrollando anticuerpos según va creciendo y se va haciendo adulto, pero el niño viene de un lugar donde no ha tenido contacto en los últimos tres o cuatro años con nada que le permita a su cuerpo desarrollar una protección”, explica Encinas. Dentro de esa franja de especial vulnerabilidad al ébola, los casos más complicados son los de los recién nacidos. De hecho, tal y como apunta Carazo, “la mayor tasa de mortalidad infantil se sitúa en los primeros 28 días, muchas veces precedida por dificultades en el seguimiento del embarazo”. Según apunta Encinas, “en MSF no hemos logrado que ningún recién nacido infectado con el virus del ébola sobreviva”, aunque subraya que los casos que han tratado han sido “muy pocos”, con lo cual, reitera, “esto no nos permite, todavía, sacar una conclusión”.

Lo que sí está claro, cuenta este experto en ébola, que ha estado trabajando sobre el terreno en todos los países donde se está desarrollando la actual epidemia es que “si la carga viral de la persona infectada por ébola es muy alta, la capacidad de sobrevivir, sea el paciente un adulto o un niño, es muy poca”.

Además de los datos de mortalidad, en las páginas del New England Journal of Medicine pueden leerse otras cifras interesantes sobre cómo el ébola afecta a los más pequeños. Según se cuenta en la investigación, el período de incubación -el tiempo que pasa entre que una persona se infecta hasta que empieza a mostrar síntomas- es menor en los niños menores de un año, concretamente, de 6,9 días. En cambio, en los niños de entre 10 y 15 años resultó ser de 9,8 días.

También se han registrado diferencias en los síntomas: los niños sufrían con menor frecuencia que los adultos dolor abdominal, en las articulaciones o dificultad para respirar. Tenían, no obstante, más posibilidades de ir a ver al médico ya con fiebre. Encinas explica que esto último “tiene lógica”, porque el niño “va a tener una reacción de fiebre mucho más rápida que el adulto, porque su ‘máquina humana’ es más inmadura, y la fiebre es como un reflejo para él”. De hecho, según cuenta, a los centros de tratamiento de ébola llegan niños con fiebre no moderadas, sino “altísimas”.

Aunque Encinas explica que a día de hoy seguimos en medio de la epidemia, “y todavía necesitamos limpiar mucho los datos para no caer en estereotipos de blanco o negro”, hay cosas que a estas alturas ya son evidentes, y es que el impacto que el ébola ha dejado en la infancia va mucho más allá del propio virus.

El cierre de las escuelas es sólo un ejemplo. Los centros escolares de Guinea reabrieron sus puertas de nuevo el 19 de enero de 2015, y los de Liberia lo hicieron un mes más tarde. En Sierra Leona se espera que los niños puedan volver a clase a finales de este mes, aunque los retos que esto supone son enormes. Además, según datos de UNICEF del mes pasado, la actual epidemia de ébola ha dejado ya 16.000 huérfanos.

http://www.elmundo.es

Comentarios

commentario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Website Protected by Spam Master


Seguridad * Límite de tiempo se agote. Por favor, recargar el CAPTCHA por favor.

*